Estudiantes de colegio de Collico calificaron visita a la MIR como muy inspiradora

Conocer el lugar donde llegan los materiales que la comunidad universitaria separa para reciclaje, es una de las actividades que realizan los escolares como parte de un taller.
Como una de las actividades realizadas en el marco del proyecto “Electrónica Reconectada: de la basura a la sala de clases”, un grupo de estudiantes del Instituto Educacional Collico, conocieron las dependencias de la estación de Manejo de Residuos MIR, situada en el Fundo Teja Norte. El proyecto es una de las iniciativas que co financia la Dirección de Vinculación con el Medio de la UACh.
En el lugar recorrieron las instalaciones con las tolvas y compactadoras, además de bodega transitoria de residuos peligrosos, mientras escuchaban atentamente la charla de la Jefa de la Unidad de Gestión Ambiental María Ema Hermosilla y aclaraban las múltiples inquietudes que tenían en relación a cómo se manejan los residuos.


A la MIR los alumnos y alumnas llegaron acompañados de la profesora Aletia Alvarez y de Benjamín Carirriry, profesional que participa como monitor en el taller que se enmarca en el citado proyecto. Para la docente la visita fue significativa por varias razones, destacando el hecho de ver en terreno que es posible manejar los residuos y no botar todo. “Aquí se puede ver que alguien procesa los residuos; que no queda trunco. Hay alguien que está haciendo algo más”, comentó.
Refiriéndose a lo que significó conocer la MIR, Roberto Flores, estudiante de 8° básico afirmó, “fue muy inspirador. El poder estar aquí, ver la gente que se preocupa y lo grande que es esto, es muy interesante”.
Agregó, “pudimos ver la gran cantidad de cosas que se desechan, muchas cosas útiles y la gente que se preocupa. Vimos un par de caballeros que, a pesar del descuido de las demás personas, ellos siguen haciendo su trabajo. Siempre se recomienda separar la basura en los diferentes contenedores, pero esos señores tenían que estar separando la basura de nuevo”.
En cuanto a lo que llamó más su atención, dijo, “la chatarra electrónica, porque hay demasiadas cosas. Ver una pila de cartón, una pila de plástico, es muy habitual. Pero más de 20 computadores, refrigeradores… ¡Había de todo desarmado!”.
“Aquí es posible visibilizar los esfuerzos que hay detrás de esto. Nosotros solo vemos un tacho donde hay que llevar las cosas. Aquí tienen la oportunidad de entender, desde los residuos peligrosos, que son cosas en las que no pensamos, hasta las cuestiones más cotidianas como el cartón. Entender realmente a dónde llegan, cómo se compactan, cómo se separan, etc…”, señaló Benjamín Carirriry.

El taller en el cual se inserta esta visita apunta a que los escolares tomen conciencia del problema de la basura electrónica y ver qué se puede hacer para reducir el consumo de artefactos electrónicos. En cuanto a los contenidos dijo que estos apuntan a entender la manufactura de los aparatos, cuáles son de buena calidad y cuáles de mala calidad.
Acotó, “hablamos de obsolescencia programada; aprendemos a ocupar un multímetro. Entonces, estamos inculcando en los niños esta idea de la reparación electrónica, desmitificando. Hay arreglos básicos que sí podemos hacer y que nos permite tomar conciencia que es lo que hay adentro de estas cajas negras que consumimos como si fueran cualquier otra cosa”.

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